12.2.06

monas peludas

-suenan truenos en la cordillera-

Hay algo escrito por ahí acerca de las piernas peludas de Pan. Éstas representan, según el Merlot (judeocristianismo encubierto), su relación con todo lo "inferior". Y lo "inferior" para estos mojigatos es nuestra animalidad. De todas maneras es evidente que Pan, en la Edad Media identificado con Satan por la Iglesia Católica, es una representación de animalidad. El cabrón no pretende ser celestial.

Esta vez quiero hablar de depilación. Si bien es cierto que la naturaleza no tiene leyes, sólo costumbres y que, por lo tanto, la naturaleza es lo que nosotros queramos, la depilación es otra de tantas tetras de nuestra sociedad patriarcal y antiorgásmica para volver a la mujer ascéptica.
Por más sexys que puedan parecer unas piernas bien depiladas descubiertas por una minifalda, son sólo una imágen estática, y raramente juegan con la lógica del deseo y la pasión. Dicha lógica es un fluir, como los olores y sabores que se impregnan en los vellos de las piernas, el pubis, las axilas (una vez una chiquilla deliciosa, tal vez la más deliciosa que he conocido, me dijo que le gustaba mucho que le acariciaran las axilas) y no una imagen inmóvil e insabora -en el mejor de los casos con sabor a cosmetiquería industrial- impresa en un anuncio de cerveza, ropa interior, lavadoras o lo que sea.
Las mujeres son socializadas en la ruptura de la consciencia de su cuerpo, sobre todo de su útero. Para esto se les vuelve rígidas, firmes, se les inmoviliza la carne... cuando deberían andar sueltas y sonrientes. Tanto a hombres como mujeres se nos socializa en el desconocimiento de nuestro cuerpo de animales, de monos, primates.
Desmond Morris, autor de El Mono Desnudo -un estudio zoológico del animal humano-, pese a ser un poquitín fascista y mojigato (buscando leyes naturales para justificar la monogamia), asegura que pese a las apariencias el humano tienen más pelos que otras especies de primates, lo que pasa es que nuestros vellos son más finos y pequeños. Mas si uno se detiene bien, con delicadeza sensual, podrá notar que nos cubren todo el cuerpo. También Morris asegura que los humanos somos el linaje de primates con el pene más grande en promedio, más que el orangutan. Pero parece que el todavía no se enteraba de la existencia de bonobo rey.
Somos animales, seres deseantes de carne, ansiosos de reintegrarse al flujo de deseos satisfechos, socializados en el desconocimiento y la represión de nuestra naturaleza, no sólo de nuestros orígenes como algunos pretenden, en función de una economía que no nos compete ni satisface.
Es cierto que las mujeres de minifalda y bien depiladas dificilmente pueden ser juzgadas de mojigatas... sin embargo no satisfacen su cuerpo de féminas, sino la visualización machista de la mujer que solo desea su falo entre esas piernas suaves de niñita, facilitando el acto eyaculatorio breve y no la total expansión erótica.

Recuerdo una anécdota. Estaba lejos, por el paralelo 53° sur. En la calle gélida tomando alguna maravillosa porquería. Entonces un chiquillo, de esos galanes, super-machos, empezó a bromear con las mujeres peludas. Entonces yo le pregunté que qué tenía en contra de los pelos. Y me dijo que eran asquerosos, antihigiénicos. Yo le dije que a mí me parecían sabrosos, y si es que le parecían asquerosos por qué él no se depilaba sus pelos. Entonces desvió el tema de la conversación y yo no insistí. --- La higiene es otra gran cagada, intimamente ligada con la alienación de nuestra animalidad y el resto de las formas de vida. Todo blanco, todo inorgánico, todo ascéptico, todo muerto.

Soy una inmoralista. No un moralista, pese a lo que se puede malinterpretar de estas palabras.
Recuerdo también una vez que llegó una gran amiga a mi casa. Y a los segundos de llegar me contó que se había depilado el coño. Cuando lo comprobé con mi propia carne no dejó de ser grato, y me recordó mis primeros encuentros, en especial a una chiquilla de 13 años, muy bonita.

El perfil de la chiquilla moderna es depilada y perfumada. Toda una máquina de follar. Como en la tele. Ojalá a veces se pudiera bajar el volumen, querrían algunos machos. Oigan bien muchachas de la Insurrección Sensual, hermosas amazonas, el pérfil de chiquilla anarcosatánica tiene las piernas peludas y huele a carne, como yo. Aunque la naturaleza no tiene leyes, sólo costumbres.

3 Comentarios:

Anonymous MARIA G. dijo...

YO PARECE QUE SOI UNA MÁQUINA QUERIDITO.....PERO MUCHAS VECES ME RESISTO.JEJEJE.BESITOS

7:03 p. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

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8:45 a. m.  
Anonymous Anónimo dijo...

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